Ubicada a orillas del Lago Argentino, El Calafate no solo puede ser considerado como la “Capital de los Glaciares”. También su cercanía a la Cordillera de los Andes la posiciona dentro de la Patagonia Argentina, como uno de los lugares con presencia de las más variadas especies de animales, entre las que se destacan el cóndor, el puma, el zorro colorado, el zorrino y hasta un exclusivo visitante de la temporada de verano: el flamenco. Un incentivo más para disfrutar de sus senderos, lagos y lagunas.
Se alimenta de carroña y es el ave voladora más grande del mundo. Las plumas de sus extremos están bien separadas. Los pueblos andinos no dudaron en asignarle importancia religiosa, representarlo en sus cerámicas o pinturas rupestres y convertirlo en expresión y representación de la civilización prehispánica más importante del continente. El Cóndor es un carroñero por excelencia, posee una cabeza y cuello desprovisto de plumas, lo que facilita la limpieza luego de comer, refregándose contra el suelo o las rocas puede despojarse de los restos de sangre o carroña que se le adhieren al meter su largo cuello dentro de los cadáveres. Un pico fuerte y afilado les permite abrir los cueros más duros.
La subespecie que habita en la Cordillera de los Andes es de pelaje rojizo y mide hasta 1,5 metros de longitud. El puma es adaptable y generalista, por lo que se encuentra en los principales biomas de toda América. Es el segundo mayor felino en el Nuevo Mundo, después del jaguar. Como cazador y depredador de emboscada, el puma persigue una amplia variedad de presas. Su principal alimento son los ungulados como el ciervo. Para refugiarse utiliza pajonales, cavidades en paredes de cerros o en lo alto de la copa de un árbol, dependiendo del tipo de ambiente en que se encuentre. Aunque el puma tiene cierta aversión a mojarse, es diestro para nadar y puede arrojarse al agua tanto para eludir a sus perseguidores como para alcanzar una presa.
Es de pelaje rojizo. Su cola es larga y peluda. Posee excelente vista, finísimo olfato y un oído sumamente agudo. Es un depredador muy importante. Se lo ve con frecuencia cerca de los poblados. Menos veloz que la mayoría de los animales que caza, el zorro compensa esta falencia con su enorme resistencia a la fatiga. Mantiene un andar firme de 25 a 40 Km. por hora toda una noche, si fuere menester, para no dar descanso a su presa. Mide –generalmente- unos 80 centímetros de alto, un metro con setenta cm. de la nariz a la punta de la cola y varía su peso entre los 30 y 40 kilos. Cuando mata, siempre lo hace a buena distancia de su guarida. Come hasta quedar harto y de regreso a la madriguera, regurgita en la entrada para alimentar a sus hijuelos.
Vulgarmente conocida como “liebre patagónica”, esta especie de roedores alcanza un tamaño notable, con una altura promedio de 70 centímetros y un peso de hasta 15 kilogramos. Habita las estepas semiáridas y los desiertos de arbustos espinosos de la Patagonia argentina. Es una especie protegida en las provincias de la Patagonia, ya que cantidad de ejemplares se encuentra en disminución. De todas formas, no se encuentra amenazada ni en peligro de extinción.
Este animal herbívoro, de la familia de los camélidos, se alimenta de pastos, líquenes y arbustos. De color ocre, tiene los ojos grandes y las pestañas largas. Se parece a la llama salvo por el largo mayor de sus patas y cuello. No lastima la vegetación a su paso –como sí lo hacen las ovejas- por tener almohadillas en las pezuñas. Suele vivir agrupado en comunidades dominadas por un macho; cada hembra tiene una cría al año tras una gestación de once meses. Sus enemigos naturales son el puma y el zorro colorado. También sufre el embate del hombre, que persigue a sus crías –llamadas chulengos- para obtener su piel.
Es fácil de distinguir por su pico inclinado hacia abajo y su canto agudo que puede escucharse desde lejos. Es un ave bastante grande, y puede encontrarse las zonas húmedas con pastizales, las lagunas, los lagos, los cursos de agua y los lugares de pastoreo. Suele estar en grupos numerosos; picoteando el suelo con rápidos movimientos vibratorios de su largo pico, para alcanzar los pequeños invertebrados que viven bajo la superficie de la tierra y que constituyen su dieta principal.
Su nombre mapuche es “choique”. Es un ave rápida similar al avestruz pero con sólo tres dedos en sus largas patas. Tiene alas muy desarrolladas que lo ayudan a alcanzar velocidades notables, de hasta 60 kilómetros por hora. Los machos forman comunidades con doce hembras aproximadamente y son los encargados de empollar huevos que miden 15 centímetros. Vive en áreas de matorral abierto en las estepas patagónicas. La especie está en peligro de extinción. Por un lado, ha sido cazada indiscriminadamente con el fin de obtener su cuero y plumas para la exportación. Por otro, ha sido víctima del acotamiento de su hábitat natural. Desde 1986 rige una medida de protección de la especie que aún no ha alcanzado resultados positivos.
Este animal de aspecto macizo es famoso por su estrategia de defensa. Al sentirse amenazado, enfrenta al enemigo levantando la cola y lanzando un líquido de olor desagradable. Su puntería es notable y alcanza los cuatro metros de distancia. Esta sustancia logra ser muy irritante cuando alcanza los ojos del agresor. También es característico su pelaje: negro brillante con dos bandas que recorren el lomo desde la cabeza hasta la cola. De hábitos nocturnos y frecuentemente solitarios, su alimentación es omnívora y consiste en insectos, raíces y tallos de plantas, huevos, frutos e incluso roedores. Alcanza los 60 centímetros de largo; 20 de ellos corresponden a la cola. Sus predadores son los pumas, zorros y gatos monteses.
Se trata de un ave zancuda muy vistosa cuya estatura apenas supera un metro. Tiene el plumaje de color salmón, con cubierta rojiza y plumas interiores negras. Las patas son de un tono celeste grisáceo, articuladas y con membranas rojas. La especie vive en zonas donde abunda el agua poco profunda y se alimenta de insectos acuáticos y pequeños huevos. Lo hace a través de un pico larguísimo, de color rosado y blanco, que le permite separar el barro y el agua de las algas, insectos y crustáceos que son su alimento. Los flamencos vuelan bien y en invierno migran en bandadas rumbo al norte.
Ave migratoria originaria de Sudamérica. Su característica más llamativa es la cabeza y el cuello negros sobre un cuerpo de color blanco puro. También es blanca la línea que rodea los ojos a la manera de un antifaz para afinarse en la zona de la nuca. El pico es gris y las patas rosadas. Es considerado uno de los cisnes de costumbres más acuáticas. Le cuesta desplazarse en tierra y antes de alzar vuelo necesita carretear varios metros. Suele vérselo en los lagos australes durante las estaciones cálidas,para migrar al norte apenas llegado el otoño en bandadas triangulares. De gran porte, alcanza más de un metro de largo. Su cuello, majestuoso, mide cerca de 40 centímetros.